2060-04 Cheerful Hum

Enid y Owain estaban en su habitual estado de excitación, sus combates habituales mantenían hastiada a Blodeuweed quien trataba nuevamente de ignorarlos y concentrarse lo suficiente para levitar la misma roca que no había podido mover.

Y de repente un sonido extraño, al principio un retumbar, después una especie de melodía y finalmente ¿Un canturreo? ¿Acaso el maestro estaba cantando? Los tres miraron hacia la entrada de la caverna y notaron que sus suposiciones eran ciertas, era una melodía magistral que ni los elfos que el maestro entrenaba tan a menudo serían capaces de ejecutar; su alegría era contagiosa, su excitación palpable.

Blodeuweed se encontró a si misma nuevamente presa de las miradas cómplices de sus hermanos, era más que claro que deseaban que ella como la favorita, le preguntara al maestro la razón para su alegría. Con la gracilidad que la caracterizaba, la pequeña se acercó al maestro.

Blodeuweed: ¿Maestro? ¿Qué causa tanta alegría?
Rhonabwy: Ah, pequeña, después de muchos siglos me he librado de un pacto, sin mover siquiera una garra.
Blodeuweed: ¿Pacto? Pero maestro, usted siempre nos ha dicho que jamás hagamos tal cosa ¿Por qué se vio obligado a participar de uno?
Rhonabwy: Buena elección de palabras, pequeña, fue por causa de algunos de tus hermanos mayores…

Enid y Owain habían aprovechado para acercarse a escuchar, su maestro reconoció su presencia y continuó su relato…

Finalizando la cuarta era, en el momento adecuado para retirarme a guarecerme, uno de los mayores escondites quedó al descubierto así que me vi obligado a realizar una alianza con una familia de humanos, a cambio de que trasladaran los huevos hasta una ubicación segura y los protegieran durante la quinta era.

El pago a dicha familia por ese servicio fue tanto su inmortalidad como mi no participación en sus asuntos; si bien no tengo forma de probarlo, sospecho fue la maldita reina elfica del bosque quien puso en peligro el escondite para forzar mis acciones.

Y ayer mientras asistía al ritual a observar la abominación que tuve que crear, sin que yo hiciera nada, sin que los demás dragones o los Lightbringers levantaran una sola mano, sin que los gestalt de Amazonia o Aztlan trataran de intervenir… Un ritual ancestral y bien planeado falló en un punto que yo no sabía desencadenaría la desestabilización de toda la matriz hasta el punto de destruirla para siempre.

Después de eso ella me confrontó y acusó de haber saboteado el ritual, pero justo antes de desencadenar un combate mágico, apareció el observador y me exoneró, mientras le recordaba a ella que no era para nada sabio volver a retarla.

Enid: ¿Retar a quién maestro? No reconozco la inflexión de la palabra.
Rhonabwy: A la dama del destino Enid, creo que la reina aprendió nuevamente que es mejor no retarla para nada.

Ahora la familia muere rápidamente, la maldita reina del bosque se ha quedado sin valiosos sirvientes y aliados, mientras que yo puedo empezar al fin a actuar en contra de Tir Na’nog.

Owain: ¿Maestro? ¿Pero eso no significa que usted también ha sido presa de la mano del destino?

El canturreo de Rhonabwy se detuvo, nuevamente estos pequeños le mostraban cuan sabio es tener discípulos y aprendices cerca a sí, las malditas sugerencias de Mountainshadow lo seguían perturbando incluso después de que éste hubiera muerto.

Ahora otra pregunta lo asaltaba, Dollmaker también había desafiado a la dama del destino y en ese momento ella le dijo que permanecería aprisionado hasta el momento adecuado… ahora, el ojo del destino se aproximaba nuevamente a éste plano ¿Acaso?

No, por ahora no se permitiría esa línea de cuestionamiento; la paranoia y planeación de siglos eran el arte de su maestro Goldensnout. Por ahora, Tir Na’nog conocería al fin la ira de un gran dragón.

Enid y Blodeuweed retrocedieron atemorizados por la expresión maligna de su maestro.

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Shadowrun - Anatidae Team overseer