2062-06 Aradhel

Aradhel emergió del ascensor y empezó a caminar con su andar orgulloso y lento hacia el apartamento donde había sido convocada, por fuerza de costumbre extendió su percepción al mundo astral e inquirió a los espíritus del lugar, pero ninguno de ellos respondió y la única sensación que ese mundo le transmitía era miedo.

Desenfundó su arma y encendió la mira láser, sus años de experiencia le habían enseñado que nada mejora la eficiencia de un Mana-bolt en la forma que lo hace un disparo a la cabeza con una Ares Predator. La puerta estaba abierta, otra mala señal; aún así, ingresó para encontrar rastros de una pelea y un rastro de sangre, rastros de que algo había sido arrastrado hacia la habitación principal.

Al poner un pie en la habitación, el destello de múltiples reflectores la cegó, maldijo no poder usar un flare-compensator para poder seguir blandiendo su magia, pero una vez sus ojos se adaptaron, pudo contemplar la grotesca escena. En medio de la habitación salpicada de sangre, sobre el centro de la cama, un gancho de carnicería colgaba del techo y de ese gancho colgaba Francis.

Los reflectores parecían hacer sido puestos para dar énfasis a cada detalle dantesco de la escena, distintos charcos de sangre en variados estados de coagulación llenaban cada espacio de la habitación y las marcas en Francis, no, las rasgaduras en su piel correspondían a los cortes en los que él era experto ¿Acaso había estado el orco cortándose a si mismo?

Los ojos, aún abiertos y con expresión de pánico, el gancho a través del paladar… Francis se había empalado a si mismo… solo una magia muy poderosa pudo haberlo obligado a hacer tal cosa.

Un destello desde el edificio contiguo, un sonido mitigado después del destello y un dolor agudo en la pierna, más el resquebrajarse de su Bullet-Barrier. Un sniper le había disparado a la pantorrilla, un golpe quirúrgico y certero que dañó el hueso sin matarla; querían capturarla!!!

Las ventanas se rompieron y dos hombres con camuflaje urbano entraron, sería su último intento pensó Aradhel. A pesar del dolor de la pantorrilla, blandió su mejor Mana-ball, pero este se desvaneció sin tocarlos, ellos en cambio le dispararon con armas que ella nunca había visto, pero ahora sentía el efecto. Se detuvieron frente a ella sin acercarse demasiado, uno de ellos le lanzó un cronometro que marcaba diez minutos, mientras el otro abrió la puerta para ella.

Aradhel aceptó el tiempo de ventaja; todo su ser gritaba de dolor, sentía como era desgarrada desde adentro, sentía que todo su cuerpo ardía en llamas, aunque no había fuego alrededor de ella. Corrió a través del corredor, para encontrar el ascensor ahora fuera de servicio, descendió por las escaleras maldiciendo en cada piso la herida en la pantorrilla.

Cinco minutos, logro llegar al callejón tras los edificios donde había dejado su automóvil, que ahora carecía de motor, corrió lo más rápido que el dolor le permitía por las calles aledañas, cuya iluminación pública fallaba a medida que ella se movía por ellas.

Siete minutos, solo se había alejado dos cuadras del edificio, sus celulares seguían reportando que no había señal. Los espíritus se alejaban de ella atemorizados por algo más, ninguno atendió sus ordenes y después ninguno atendió a sus ruegos.

Nueve minutos, logró llegar a una zona de bodegas y sus instintos empezaron a tomar el control, ahora buscaba un escondite donde agazaparse y esperar sobrevivir.

Diez minutos, un callejón sin salida. Aradhel volteó la mirada a la sombra que ahora se extendía a través del callejón, allí estaba de pie un elfo. Un gabán negro, guantes de hurón, lanzó su sombrero a un lado, para dejar ver un destello de una oreja dorada.

Aradhel lanzó contra el elfo sus spells más poderosos, pero todos ellos se disiparon antes de llegar a él. Disparó hasta la última bala que le quedaba, algunas de las cuales rebotaron en una barrera y ella juraría otras fueron esquivadas.

Aradhel blandió su puñal, ante lo cual el elfo desenfundó un sable y adoptó una posición de esgrima. Aradhel Telrúnya, voz del Dark King, hija del profanador, gritó al elfo con las pocas fuerzas que le quedaban: ¿Quién eres?

Con la más absurda calma y una sonrisa que heló la sangre de Aradhel, el elfo respondió: Ya estando a solas, puedes llamarme Cynbel, y hoy soy la venganza.

2062-06 Aradhel

Shadowrun - Anatidae Team overseer